viernes, 20 de noviembre de 2009

La suavidad de mis manos es algo que no podrás olvidar nunca más en la vida. Ni como te miran mis ojos, que sabes lo que buscan. Disfrutas de mis labios y mi lengua te dice como jugar con ella. Quítame la ropa, sabes que ahora estorba, y permite que mi piel te bese allá por donde pase. Una sola palabra rompería la perfección de este cristal, así que habilita la boca para otros quehaceres porque la vas a necesitar cuando mis muslos empiecen a resbalar con los tuyos. Y mis manos, las mejores exploradoras, reciben respuestas, señales de vida a lo largo de todo tu cuerpo. Mis dedos son delicados, suaves, pero tienen tanta intensidad como amores han habido en la humanidad. Resbalan y resbalan tras un beso y otro beso. Ven a arder conmigo porque la hoguera siempre fue reservada para los mejores. ¿Cuántas veces has jugado con fuego?

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