viernes, 1 de mayo de 2009

yo quería ser un robot

Yo quería ser un robot y pasarme el día bailando. Me gustaba percibir afinidad con las máquinas y sentir sus emociones. Dejarme llevar por un sonido de procedencia analógica que llenaba el espacio y generaba una realidad diferente y virtual. Un mundo que tenía una sola finalidad, la liberación. Bailar para poder vivir y bailar porque era la liberación. El planeta giraba pero tan sólo unos pocos elegidos eran los que realmente podían ver un amanecer mientras bailaban y eran libres. Yo quería ser un robot enamorado de una pared de altavoces que no simbolizaba una barrera, más bien el contrario, era la puerta hacia una realidad mágica y fugaz. La antítesis de lo que había en nuestras vidas. Humanos transformados en robots liberados. Nadie era esclavo de sí mismo ni de nadie.

Siendo un robot no tenias otra preocupación que conseguir la sustancia que te permite mover. Muchos la poseían y te la daban a buen precio, pero siempre hubo alguien que se ofrecía a compartir su fuente energética contigo. De este modo era sencillo experimentar mezclando y abordar planos de visión diferentes. Todas las máquinas necesitan baterías.

Era envidiable sentirse robot porque el concepto de tiempo no existía. No existían los días ni los meses, las vida corría por sí sola y de forma muy rápida. Nada importaba más que bailar de vez en cuando y superar la condena del peso de la realidad, donde nadie era realmente feliz y donde nadie entendía el deseo de buscar otros universos.

De un modo u otro todos queríamos tener metal en nuestra piel y decorar nuestra tierna carne con brillante acero, que brillaba al sol, que se podía lamer, que podía hacernos parecer más agresivos... Quería parecer más fuerte, tanto que las madres y los niños me temieran cuando me vieran aparecer por la calle, caminando tanto en soledad como en compañía de mis compañeros producidos en la misma fábrica. Cada uno tenía su número de serie.

Llegó el día en que mi realidad cyberpunk se chocó con la cruda realidad del mundo y la vida. Los sueños eran pesadillas y se produjo un choque tal cual lo vivían los románticos del s.XIX. Insoportable, imposible de continuar, doloroso. Todo el metal se comió mi carne y mis neuronas y me dejó desnudo demasiado joven. Indefenso ante el mundo que había estado negando. Realmente incomprendido en ese momento. Muchos sueños y recuerdos clavados en mi sistema nervioso me hacían dudar del bien y el mal. Pero hoy en día poseo una visión mucho más abierta que muchos otros humanos. Mi tiempo es diferente, mi mente es diferente. Mi vida no es la de un robot que trabaja y es eclavo de su tiempo. Mi vida es la de un hombre libre que piensa y siente y que maneja su vida a su antojo. Mi vida es la de un hombre que cuando era un chico quería bailar en todas las raves del mundo y ser feliz bailando hasta el amanecer.

1 comentario:

  1. Siempre añoraremos el alma transgresora del robot ke fuimos...esa alma sintetika nos hizo hombres....de ke tipo?....kiero pensar ke libres...

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